El lunes concluyeron las fiestas en honor a Nuestra Señora la Virgen de la Misericordia de Cantalapiedra. Han sido tres jornadas marcadas por la intensidad en las que se entremezclan las nuevas sensaciones, sentimientos y recuerdos. Sábado, domingo y lunes se repitió el ritual de misa, procesión en la ermita y convite de los mayordomos en el salón Pósito.
Finalmente este lunes, al ser la última jornada, se han concentrado las emociones. Uno de los momentos más destacados ha sido la entrega de varas de mayordomía que se ha producido casi al final, después de la degustación de las pastas y la limonada en el salón. Los mayordomos de este año, que son los nacidos en 1957, les han hecho la entrega de las varas a los mayordomos del próximo año, que son los quintos nacidos en 1951. Besos y abrazos han seguido a este ritual de relevo.
Antes, en la ermita, otro de los momentos que ha concentrado la atención del público ha sido la subasta por meter la Virgen en la ermita. Una familia ha aportado 1.800 euros por las andas de adelante y otra 800 por las de atrás. (El domingo, una misma familia dió 1.200 y 900 euros). Se trata de un signo de agradecimiento, ofrecimiento o petición por parte de quienes pujan. Quico, Manuel y familiares, han portado las andas de adelante. Han querido mostrar su agradecimiento a la Misericordia tras superar un tiempo de debilidad. Atrás, con su familia, Alejandro Nieto, que incluso lleva tatuada la Virgen en el brazo,ha recordado a sus abuelos.
























































