La orquesta Malibú Show animó la noche del sábado de la fiesta

Cantalapiedra se convirtió en el punto de encuentro de la fiesta del noreste de la provincia de Salamanca durante la noche del sábado y la madrugada del domingo de Pentecostés. Con motivo de las celebraciones en honor a la Virgen de la Misericordia, el pueblo registró una gran animación desde primeras horas, con vecinos y visitantes llenando las calles y disfrutando de las diferentes actuaciones musicales que se organizaron en los bares de la localidad.

El plato fuerte de la noche llegó de la mano de Malibú Show. La orquesta de enormes dimensiones llegada desde Benavente ofreció el espectáculo principal de la velada en una plaza concurrida, relevada al término de su actuación por la discomóvil Aura, que prolongó la música hasta el amanecer.

A la mañana siguiente, la Plaza Mayor de la localidad amaneció limpia gracias al trabajo de los empleados municipales y de la limpiadora de la mancomunidad, quedando lista para la segunda jornada de misa y procesión de la patrona. Mientras tanto, muchos vecinos cumplieron con el habitual ritual de acudir a desayunar a la conocida churrería que, como cada año, regresó al municipio por estas fiestas.


































Sábado en honor a la Virgen de la MIsericordia

 La primera jornada en honor a la Virgen Nuestra Señora de la Misericordia en Cantalapiedra se vivió con una tremenda intensidad, prolongándose durante más de cinco horas de celebración. El recorrido comenzó con el acompañamiento de los mayordomos al párroco hacia la ermita, donde se ofició la tradicional misa cantada en latín.

Tras la celebración eucarística, la devoción se trasladó a las calles. Los fieles compartieron el tradicional baile de la Taranina, el emotivo beso a la imagen y los relevos para portarla a hombros. Uno de los momentos más esperados fue la subasta para introducir a la Virgen en la ermita, donde la generosidad de los vecinos quedó patente: dos familias donaron 1.500 euros por los banzos delanteros y 1.200 euros por los traseros, respectivamente.

El broche final a esta jornada de convivencia lo pusieron los mayordomos, invitando a todos los asistentes a pastas y limonada en el salón Pósito.

Fotos de Felipe Montero y Jorge Holguera