Ángela María de la Concepción, reformadora Trinitaria


El Papa Inocencio XI aprobó las constituciones de las Recoletas Trinitarias el 22 de febrero de 1685, hoy hace exactamente tres siglos, tres décadas y un año.
La reforma Recoleta de las Trinitarias, fue una de las obras de Sor Ángela María de la Concepción, quien redactó dichas constituciones, ayudada de su director espiritual y apoyada por los Superiores de la Orden Trinitaria.
Para entender un poco este aporte de la Venerable cabe destacar que la Recolección Trinitaria femenina era la 3ª rama de trinitarias contemplativas (según la definen algunos autores, añadiendo que las otras dos eran las Calzadas y Descalzas).

Carisma

Manuel Sendín en La posada del esposo define el carisma de la Venerable Ángela María de la Concepción como “de reforma, de retorno a un espíritu ya dado, carisma de paternidad espiritual para re-generar y reponer el espíritu fundacional”. Este era el fundamento de la reforma recoleta, recuperar la regla primitiva de la Orden de la Santísima Trinidad y “así encarnarla en el tiempo histórico que a ella le tocó vivir”, matiza Pilar Cárdenas en Un fino diamante para Dios.

Mandato divino 
Años antes de la aprobación de la reforma, Ángela María recibió el mandato divino para “hacer un convento, donde las religiosas, abstraídas de todo pudiesen con más perfección servir a Dios”. En su autobiografía escribe que un día “acabando de comulgar sentí que nuestro Señor estaba y se mostraba muy propicio a mi alma y que me dijo: hija, toma de veras lo que has dicho que yo lo quiero así y que seas muy semejante a tu madre”. Ella misma dice “esto entendí yo por mi madre Santa Teresa y quedeme muy espantada”.

Espiritualidad teresiana
Cabe destacar que Angela María de la Concepción “bebió de la espiritualidad teresiana” y es muy similar a la Santa, tal y como demuestra Primitivo Zabaleta en su Dios me sedujo donde denomina a Ángela María la ‘Segunda Teresa’ y marca semejanzas entre las dos reformadoras: «ambas se entregaron con todas sus ganas a la Obra de la Reforma de una orden religiosa, -Santa Teresa de las carmelitas, Ángela María de las trinitarias-;ambas fueron ilustradas por la divina luz y enriquecidas con los dones sobrenaturales que las llevaron a una muy alta contemplación; ambas se vieron en parecidas dificultades que acertaron acérrimos contestadores en orden a la Reforma y a la santidad de sus vidas; ambas pasaron por sequedades prolongadas del espíritu, de las que, sin embargo, supieron tomar ocasión para conseguir con mayor intensidad la perfección; ambas sostuvieron enconados ataques del enemigo común; y también ambas dejaron aparecer en el cielo de la primera etapa de sus vidas alguna que otra nubecilla de imperfección que, aceptada con consciente humildad, les permitió – andar en la verdad del propio conocimiento -, reconociendo así la gratuidad del Dador de todo bien».

Hoy
Hoy en El Toboso, nueve religiosas (siete de votos solemnes, una novicia que profesará el 17 de abril y una religiosa que comienza el postulantado el 1 de marzo, día del nacimiento de Ángela María de la Concepción) siguen el “vivir en comunidad con un estilo de vida que consiste en el seguimiento a Cristo, a través de la oración, la soledad y el silencio”. Caminan sobre las huellas de la Venerable Ángela María de la Concepción, a las que también se sumaron a partir del siglo XIX, las comunidades Trinitarias de Suesa, Laredo y Suances en Cantabria; Noya en Galicia; Quintanar de la Orden en Toledo; y Madagascar (África) además del reformado convento de Alcalá la Real en Jaén.


 Gran figura mística
Ángela María de la Concepción es una gran figura mística, una persona especial en el ámbito religioso pero también en su forma de pensar según deja ver en un análisis grafopsológico el detective Fernando F. Ruiz, que tras el estudio de escritos de la Venerable hace un retrato de la misma en el que aparecen entre otras, las siguientes cualidades personales:

Ángela María de la Concepción era…
  • “muy realista y práctica en su proceder, con los pies también muy en el suelo”. 
  • “Era muy trabajadora, con una alta capacidad de concentración y de atención en sus tareas, sabiendo aprovechar y sacar partido de todo lo que dispusiera para ello”. 
  • “Se la podía considerar una persona emprendedora y audaz, que se ponía fácilmente en acción”. 
  • “Sabía lo que quería alcanzar y trabajaba arduamente para lograrlo”. 
  • “En sus actitudes y formas, se le aprecia mucha firmeza y energía, tomando las decisiones con fuerza y carácter aunque muchas de ellas no fueran realmente de su agrado”. 
  • “Era una mujer sociable, a la que los que la rodeaban la sentían asequible y cercana, muy auténtica y diáfana”. 
  • “El sufrimiento ajeno lo siente como suyo propio, y sus vivencias más íntimas las obtiene siempre en su relación con los otros”. “Consideraba que no debía permanecer aislada, sino que debía darse a los demás”. 
  • “Era muy emotiva y sensible, siendo también fácil de herir. Sin embargo, y a pesar del daño que le pudieran causar las críticas y reproches recibidos del exterior, procuraba ser fuerte y no decaer en sus cometidos, cerrándose férreamente aún más con tal de proseguir en sus propósitos”.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

COMENTARIOS