Los de pueblo no tienen derecho a las facilidades de acceso al tren

El lunes de la semana pasada un pasajero de tren con destino a Cantalapiedra no pudo hacer uso de las rampa que la estación de Salamanca tiene para facilitar el acceso al tren a personas con dificultades de movilidad o en silla de ruedas.
Al parecer y según cuenta la familia que se desplazó desde Salamanca a Cantalapiedra en el último tren que hace parada en esta localidad, solicitaron a la persona que ayuda a quienes tienen dificultades para acceder al ferrocarril que les permitiera poder hacer uso de la rampa para no tener que cargar a pulso con la persona que iba en silla de ruedas. Según relatan los miembros de esta familia, la negativa por parte de la persona responsable les causó gran disgusto y tuvieron que recurrir a la ayuda de otros pasajeros para poder cargar la silla con la persona que la necesita. Casualmente la persona responsable de este trabajo si ayudó a otro pasajero. Tal y como explica la familia, la justificación puesta es que sólo tienen derecho de este servicio de ayuda al pasajero quienes viajan directamente a Valladolid. 
Esta historia tiene consigo varias lecturas, una de ellas es la injusticia a la que se somete a los ciudadanos de los pueblos respecto a los de ciudad, otra es la escasa humanidad de quien niega ayuda a una persona que la precisa, y otra es el vago fomento que se hace del transporte público como medio que debería de ser más económico y ventajoso por el servicio que presta a las personas con menos recursos y porque genera menos contaminación y daño al medio ambiente.


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